Todas las empresas, grandes o pequeñas, se enfrentan a la presión de los plazos. Ya sea que se trate de entregar un producto, lograr un objetivo de ventas o proporcionar documentación importante. Todas siguen siendo actividades con una fecha de finalización y un objetivo que se determinará de antemano. Sin embargo, con demasiada frecuencia las cosas salen mal cuando se acerca la fecha límite. Surgen estrés y, en última instancia, ineficiencia, lo que hace que sean necesarias horas extras y que se deban hacer todos los esfuerzos posibles. Si gerente debes prevenirlo y por eso hemos elaborado 5 consejos para cumplir los plazos.
Reuniones y plazos flexibles
Siempre prefieres planificar los plazos lo más ajustados posible para que tu eficiencia gestión del tiempo es lo más alto posible. Sin embargo, una planificación estricta con poca flexibilidad entraña una serie de peligros. En primer lugar, puedes sobrestimar el rendimiento y especialmente el ritmo de trabajo de tus empleados, lo que provocará problemas con tu planificación. En segundo lugar, siempre hay factores que pueden alterar completamente tu planificación, como por ejemplo un fallo del disco duro de tu ordenador. Por último, los plazos ajustados causan mucho estrés. Una solución a esto es trabajar con plazos flexibles, de modo que se cree un amortiguador para estos asesinos imprevistos de la gestión del tiempo. Elige una fecha entre 2 y 5 días antes de los plazos reales y así crear espacio en la planificación y tranquilidad.
Dividiendo el proyecto
Cuanto más grande es el proyecto, más lejos parece estar la fecha límite. Intente dividir los proyectos grandes en miniproyectos. De esta manera, cada miniproyecto puede delimitarse con sus propias tareas y los plazos flexibles mencionados anteriormente. Cada fecha límite flexible brindará una sensación de satisfacción y le dará a su equipo la energía y la fuerza para embarcarse en la siguiente etapa del proyecto. Al trabajar de esta manera estructural, es menos probable que el proyecto se estanque y, en última instancia, el “gran” plazo se cumplirá más fácilmente.
Aprender a decir “no”.
Algunos plazos asignados son ambiciosos, pero simplemente no son factibles en la práctica. En ese caso, es mejor decir "no" y proponer una alternativa, que decir "sí" de todo corazón y finalmente encontrar la mejor excusa de por qué no se cumplió el plazo. Sea honesto y establezca expectativas justas. El empleador no lo juzgará por la originalidad de su excusa, pero lo que sí se mantendrá es el hecho de no lograr un resultado.
Recompensa
Los plazos provocan estrés y, debido a la alta presión, esto no siempre va de la mano con el ambiente interno de trabajo. Por tanto, es recomendable quitarle esta presión a su equipo. Salir a cenar o regalar una beber, donde tienes la opción de utilizar esto como mecanismo de recompensa o como sorpresa.
Y un último consejo: ¿Tienes una nueva tarea? ¡Empieza hoy! Ni mañana, ni la semana que viene. Un buen comienzo es la mitad de la batalla y eso también se aplica al cumplimiento de los plazos.
De la transacción a la relación
Los mejores vendedores no piensan en términos de transacciones, sino de relaciones. Saben que el valor de un cliente no reside en la primera compra, sino en los años posteriores. Por eso invierten en la confianza, ofrecen más de lo acordado y están presentes incluso cuando no hay una oportunidad de venta inmediata.
En la práctica, esto significa que no desapareces tras una venta, sino que te mantienes presente. Llama sin un propósito comercial, comparte un artículo relevante o invita a tu cliente a un evento formativo. Esa atención personalizada crea un vínculo mucho más fuerte que cualquier descuento. Los clientes que confían en ti se convierten en tus mejores embajadores.
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