La Rosa de Leary es uno de los modelos de comunicación más utilizados en formación y en el ámbito empresarial. Este modelo ayuda a los profesionales a comprender mejor su comportamiento comunicativo y cómo lo perciben los demás. En este artículo, descubrirá qué es la Rosa de Leary, cómo funciona y cómo aplicarla en la práctica en el entorno laboral.
¿Qué es la Rosa de Leary?
La Rosa de Leary es un modelo de comunicación desarrollado en la década de 1960 por el psicólogo estadounidense Timothy Leary. El modelo muestra cómo las personas exhiben comportamientos en situaciones interpersonales que pueden analizarse en dos dimensiones: desde la cooperación hasta la oposición y desde el comportamiento dominante hasta el subordinado.
Este modelo, también conocido como diagrama de Leary, se utiliza ampliamente en la formación organizacional, especialmente en los Países Bajos. Ayuda a gerentes, líderes de equipo y profesionales a comprender mejor su estilo de comunicación y el de sus compañeros. Al aplicar estos conocimientos, se pueden desarrollar mejores relaciones laborales y mejorar la colaboración.
Muchas organizaciones de capacitación, incluida Kenneth Smit, utilizan este modelo como base para la formación en comunicación eficaz. Se trata de una herramienta práctica directamente aplicable en las interacciones laborales diarias.
Los dos ejes: juntos contra y arriba-abajo
La rosa de Leary se representa como un círculo con dos ejes que se intersecan. Estos ejes definen las dos dimensiones del comportamiento:
El eje horizontal va de la cooperación (izquierda) a la oposición (derecha). Este eje determina hasta qué punto una persona se centra en la cooperación y el apoyo, o en la resistencia y la crítica.
El eje vertical va de arriba (comportamiento dominante y de liderazgo) a abajo (comportamiento subordinado y de seguimiento). Este eje determina si una persona toma la iniciativa y lidera, o si, por el contrario, procesa la información y sigue instrucciones.
En conjunto, estos dos ejes crean ocho segmentos en el círculo, cada uno con su propio estilo de comportamiento. Nadie está rígidamente ligado a un solo segmento: dependiendo de la situación y de la otra persona, podemos operar dentro de diferentes segmentos.
Los ocho estilos de comportamiento
Los ocho segmentos de la rosa representan diferentes estilos de comportamiento, cada uno con sus propias fortalezas y debilidades:
Comportamiento autoritario (dominante y colaborativo): Alguien toma la iniciativa, da instrucciones claras y busca la cooperación. Esto resulta eficaz cuando se necesitan decisiones rápidas.
Comportamiento responsable (dominante y colaborativo): La persona demuestra liderazgo con consideración hacia los demás, delega conscientemente y colabora en la búsqueda de soluciones.
Comportamiento crítico (dominante y obstructivo): Alguien establece estándares elevados, señala problemas y ofrece críticas. Esto puede ser valioso para el control de calidad, pero también puede resultar desmotivador.
Comportamiento rebelde (subordinado y desafiante): Alguien se resiste, no obedece y hace lo contrario de lo que se le pide. Esto puede ser innovador, pero también destructivo.
Comportamiento dependiente (subordinado y poco cooperativo): La persona se retrae, se siente víctima y se niega a cooperar. Esto provoca un estancamiento en la comunicación.
Comportamiento de apoyo (subordinado y colaborativo): A la persona le gusta seguir instrucciones, ofrecer apoyo y cooperar. Esto es fundamental para el trabajo en equipo, pero puede generar falta de iniciativa.
Comportamiento conformista (subordinado y cooperativo): Alguien se adapta, está de acuerdo con todo y busca la armonía. Esto puede parecer positivo, pero puede indicar falta de autenticidad.
Comportamiento asertivo (dominante y colaborativo): Alguien expresa su opinión, establece límites y se muestra cooperativo. Esta es una combinación eficaz.
La prueba de Leary Rose
Existe una prueba que te permite determinar en qué punto de la Rosa de Leary te encuentras. Esta prueba, también conocida como Test de Leary, consta de varias preguntas sobre tu comportamiento en situaciones interpersonales.
La prueba suele utilizar preguntas como: "¿Cómo reaccionas cuando alguien se te opone?" o "¿Cuál es tu actitud natural cuando tienes que liderar?". En función de las respuestas, se determina en qué segmentos de la rosa se concentra tu comportamiento.
Una conclusión importante de la prueba es que nadie pertenece a un solo segmento. Probablemente tengas un estilo o estilos preferidos, pero puedes, y de hecho podrías, mostrar tu comportamiento en otros segmentos también, dependiendo de la situación.
Esta flexibilidad es precisamente la clave de comprender el modelo. Aprendes cuándo qué comportamiento es efectivo y cómo adaptarte de forma más consciente a la situación y a la otra persona.
Comportamiento complementario y simétrico
Un concepto importante en la obra de Leary, *La Rosa*, es la noción de comportamiento complementario y simétrico. Esto determina en gran medida la calidad de la comunicación.
El comportamiento complementario se da cuando dos personas operan en segmentos opuestos. Por ejemplo: una persona muestra un comportamiento dominante, mientras que la otra muestra un comportamiento respetuoso y comprensivo. Esto suele generar armonía y definir roles claros.
El comportamiento simétrico se produce cuando dos personas operan en el mismo rincón de la rosa. Dos personas dominantes pueden competir por el poder, pero dos personas que se apoyan mutuamente pueden complementarse bien.
En las relaciones laborales, solemos buscar un comportamiento complementario para lograr una cooperación estable. Sin embargo, la complementariedad permanente también puede generar rigidez. La flexibilidad y un comportamiento simétrico ocasional pueden resultar estimulantes.
La rosa de Leary en el lugar de trabajo
En la práctica, la Rosa de Leary te ayuda a comprender por qué ciertas interacciones son difíciles. ¿Por qué no logras conectar bien con tu jefe? Quizás ambos operan desde la misma perspectiva dominante y te convendría ajustar tu enfoque.
Dentro de los equipos, el modelo ayuda a valorar la diversidad de estilos de comportamiento. Un compañero es asertivo y toma la iniciativa, mientras que otro ofrece un apoyo estable. Ambos son necesarios para un trabajo en equipo eficaz.
Este modelo también resulta valioso en el trato con el cliente. Si comprende que el cliente opera desde una perspectiva crítica, podrá manejar mejor la situación evitando reaccionar a la defensiva y, en cambio, manteniendo una actitud inquisitiva y abierta.
Aplicar el modelo como gerente
Los directivos se benefician enormemente al comprender el modelo de la Rosa de Leary. Les ayuda a identificar qué estilo de comunicación utilizan de forma natural y dónde podrían necesitar realizar ajustes.
Un buen líder puede alternar con flexibilidad entre diferentes estilos. Con un empleado, puede ser directivo y claro, mientras que con otro, puede ser más comprensivo y hacer preguntas. Esto requiere conciencia y práctica.
Además, el modelo te ayuda a conformar mejor tu equipo. Entiendes qué roles necesitas y cómo distribuir a las personas para que su estilo natural se ajuste a sus tareas.
Errores comunes
Al aplicar la Rosa de Leary, se suelen cometer ciertos errores. En primer lugar, se asume que una persona está estancada en un único segmento. Esto no es cierto: el comportamiento depende de la situación y puede cambiar.
Un segundo error consiste en moralizar sobre los estilos de comportamiento. La rosa es neutral: ningún estilo es inherentemente mejor. Cada comportamiento tiene un contexto en el que resulta efectivo.
Un tercer error consiste en prestar poca atención a la flexibilidad. El objetivo no es adaptar el comportamiento para operar eficazmente en cada segmento específico, sino más bien desplegar diferentes estilos de forma flexible.
Entrenamiento con Kenneth Smit
Kenneth Smit ofrece cursos de formación que abarcan en profundidad la Rosa de Leary. Los cursos «Inzicht in Anderen» y «Effectief Communeren» hacen un uso extensivo de este modelo.
En estas sesiones de formación, realizarás una prueba, descubrirás tus propios estilos de comportamiento y aprenderás a utilizarlos eficazmente. Los ejercicios prácticos te ayudarán a aplicar de inmediato lo aprendido en tu trabajo.
La combinación de teoría, autorreflexión y aplicación práctica hace que estos cursos de formación sean eficaces para el desarrollo personal y profesional. Los participantes afirman comprender mejor por qué ciertas interacciones resultan difíciles y cómo pueden mejorarlas.
Preguntas frecuentes sobre La rosa de Leary
La Rosa de Leary es un modelo de comunicación que representa el comportamiento interpersonal a lo largo de dos ejes: arriba-abajo (dominancia frente a sumisión) y juntos-en contra (cooperación frente a oposición). Este modelo te ayuda a comprender cómo tu comportamiento influye en el de los demás y cómo puedes cambiar de estrategia de forma consciente.
Como gerente, puedes usar la Rosa de Leary para elegir conscientemente qué comportamiento adoptar. ¿Necesitas dirigir? Elige el liderazgo colaborativo. ¿Quieres que un empleado crezca? Elige el apoyo colaborativo. Este modelo te brinda mayor flexibilidad en tu comunicación y te hace más eficaz en diversas situaciones.
El comportamiento complementario implica que el comportamiento dominante genera comportamiento sumiso y viceversa. Si te comunicas de forma dominante, la otra persona suele volverse sumisa. En el eje de colaboración versus oposición, funciona simétricamente: la cooperación genera cooperación, la oposición genera oposición. Esta comprensión te ayuda a cambiar conscientemente la dinámica.
La Rosa distingue ocho estilos de comportamiento: líder, servicial, cooperativo, seguidor, retraído, rebelde, agresivo y competitivo. Cada estilo es una combinación de los dos ejes. La mayoría de las personas tienen un estilo preferido, pero pueden aprender a alternar entre ellos con flexibilidad.
Para romper un patrón negativo, elige conscientemente un comportamiento opuesto en el eje vertical. Si un empleado reacciona de forma agresiva de manera constante, puedes optar por un comportamiento constructivo en lugar de responder con hostilidad. Esto rompe la dinámica habitual y abre espacio para una conversación constructiva.